Mis emociones se han vuelto más poderosas. Cuando me pongo un poco mal, sea porque me pasó un hecho desagradable, me fastidia la rutina o noto que mi vida sigue igual de monótona y poco interesante, generalmente termino peor. Mi humor cuando es malo muchas veces va en caída libre. Y cuando estoy feliz, aunque no pasa muy seguido, tal vez no es que la felicidad va en incremento, en la mayoría de los casos, sino que siento que puedo ser feliz en paz.
¿Cómo explico esta situación de los sentimientos potenciados? con el mismo fundamento.
No sé bien cuando comenzó, como creo ya haber expuesto varias veces, la memoria no es mi fuerte. En algún momento determinado mis ideales empezaron a tener más forma e intensidad.
Creo que fue tras ver una serie de documentales tan conscientizadores como lacrimógenos. Y tras ver la dura realidad uno se queda perplejo, ¿y qué haces ahí?, ¿con toda esa información horrible pero real que se te quedará involuntariamente pegada en el cerebro probablemente por siempre?
Hay algo que al menos a mí me pasa, y es que de la información no tengo vuelta atrás. Siempre vas a tener la posibilidad de hacerte el boludo, de fingir que no sabes, de no contarlo cuando salga el tema, pero lo sabes. Y eso es innegable. Y la cuestión es que yo no puedo vivir manteniendome estático en mi zona de comfort sabiendo que hay cosas muy malas pasando.
Entonces reunís todas esas imágenes, voces y textos que no representan otra cosa que nuestra sociedad y decidís.
No como carne, no como productos con grasa vacuna ni con insumos de monsanto, dejo o no dejo pasar hombres y mujeres al colectivo por igual, y manifiesto cada vez que puedo la información que poseo, y hago entrar a razón a la gente, que me indigna hasta niveles catastróficos a veces, como aquellos que NIEGAN estar en una civilización machista.
¿Qué tiene que ver el machismo con el vegetarianismo? preguntarán.
Para mí tiene que ver mucho. Yo parto de la misma base que es la abolición de toda las opresiones, que incluye mucho más que el especismo, el patriarcado y la falta de derechos de la gente diversa LGBT, que son las causas con las que más me relaciono, pero por algo empiezo. Y quien tenga el tiempo, la mente abierta y la dedicación de leer, ver o escuchar, entenderá que todas las injusticias parten del mismo concepto, que la crueldad humana bajo la cual estamos dominados y cegados, inconscientes de estar permanentemente bajo la influencia de ella, se origina para beneficiar a un solo grupo de personas, si es que se puede llamar así a esos monstruos de sed de poder.
Algunos preferirán ignorar. De hecho hay varios tipos de ignorantes, los que realmente no saben y los que apenas encuentran ápice de información distinta huyen despavoridos. Y éstos últimos podríamos subdividirlos en los sutiles, los que no dicen nada o intentan entablar una conversación con otra persona, y los atrevidos, que son capaces de poner cara de que sos un ridículo, u hacerte un comentario ofensivo, acusándote indirectamente de paranoico o fumanchero (cosa de la cual a mí no me podrían acusar, igualmente).
También podríamos decir que los conscientes también somos diferentes entre sí.
La gran mayoría cree que no se puede hacer nada. Y ésto es lo que los sigue haciendo ignorantes. Porque todo parte de la simple matemática.
Una amiga fue la pionera en nuestro grupo sobre ésto. A través de la información brindada por ella, factores externos y cambios internos, dos años después somos la prueba viviente de que lentamente todo puede transformarse. De los nueve que somos, seis somos veganos o vegetarianos.
No sería extraño entonces, que en otro año más todos lo fuéramos, aunque sería raro porque hay ciertas barreras que algunas personas tienen que son muy solidas producto de la familia y la crianza inculcada. Sin embargo, somos mayoría. Y esto me genera cierta fe en toda ésta cuestión.
Somos seis menos que no van a la carnicería. Que se informan. Que se conscientizan (aunque no todos de la misma manera y sobre los mismos tópicos).
La cuestión es que las cosas cambian para bien, pero mi preocupación es que no sé hasta que punto. Me genera una tristeza enorme cuando la gente no quiere abrir los ojos, o simplemente tiene una naturaleza egoísta que se refugia en que con su propio dinero abastecerá su vida de superficialidades para no transitar la cruda realidad, y ésto es lo que me lleva a intensificar mi tristeza cuando estoy mal.
Como si no me gustara algo de mi vida, y al intentar mover mi mirada y ampararme en un mundo donde me perciba cuidado, me siento horrible, desolado, no identificado, ajeno, asqueado, extraterrestre.
Posiblemente, esto tendrá fin cuando termine de asimilar que las cosas eran más terribles de lo que pensaba, pero como todo, podría ser peor. Y dejaré de intentar resguardarme en un imaginario mundo de paz y amabilidad cuando pueda sentirme feliz en mi propia realidad de lucha, que me hace sentirme indignado cada día de mi vida pero me brinda una adrenalina que no tienen todos aquellos que no creen ni luchan por un mundo mejor. Y es por eso que cuando estoy feliz me siento en paz. Porque sé que no estoy pensando solo en mi propio bienestar sino que intento hacer algo por el bienestar de todos los seres sintientes que puedo.
2 comentarios:
yo, defensora de la carne, vengo a contarte que si no hubieran comido carne tus ancestros, posiblemente ahora no tendrías la chance de pensar o tener una consciencia. Sí, el negocio de la carne, etecé... pero por algo somos carnívoros. No sé, that's my opinion.
pd: mirá Zeitgeist. es muy posible que ya te lo haya recomendado, igual.
igual no, quedo re anti. yo banco a los vegetarianos, en serio, pero kcyo. i won't go that way.
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